viernes, 24 de junio de 2011

La amé

                                                              
Sí –a ella- la quise...,
con suma fascinación;
la amé con devoción divina
entre mis brazos en largas noches.

Mil cien veces
le dije que la amaba
con locura y desenfreno.
Ella –hurgó mi vientre-
yo el suyo lo hurgué
-en la desesperación-
con mi mano artera.

Nos quisimos diariamente
como los colibríes
aman en otoño.

Adoré sus tórridos ojos,
sus melosos labios;
de sus manos blancas
arrullé la grácil caricia.

Sacié mi boca
en sus pechos de nieve,
y en su vientre ardoroso
aplaqué mi deseo,
en su deseo abundante. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario