Cuando los milenios
de la noticia humana
ya habían pasado,
las centurias inmediatas
dejando hitos en la memoria,
eran grises y lejanas;
los años: idos en silencio,
los meses presurosos,
con semanas de urgencias,
días instantáneos,
horas fugaces,
minutos de ensueño
y segundos imposibles:
llegaste tú,
a poner armonía en mi tiempo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario