Traed, señor, los coros celestiales
para celebrar en su honor
el mejor de sus días.
Ella es una aurora temprana
con esa divinidad pura
que glorifica las cosas en sus manos.
Gracias señor, por darle vida,
vida que solo sería santidad,
si no la adornaran carnales encantos.
Un año más de dulces sueños
y triunfos placenteros,
que halagan su existencia.
Ella es una plegaria de amor
en labios de tiernos serafines
en las cercanías del cielo.
Bendícela señor por ser alegre,
por ser alegre bendícela;
con más felicidad cada día.
Y en este bello cumpleaños
dejadme ofrecerle emocionado
el humilde numen de mi poesía.
Nada es tanto en su homenaje
todo es poco en su pleitesía,
pues ella lo merece todo…
Señor, te doy mis letanías
Para que tú la ayudes
Por donde vayan sus pasos.
Te ofrezco todos mis cantos
Para que tenga en sus años
Tu bendición que no falte.
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