jueves, 23 de julio de 2009

LA FABULA DE LA ARAÑA ME GUSTÓ


ESTE TEMA HAY QUE LEERLO BIEN Y ANALISARLO MUCHO

Lo traje aquí....

La fábula de la araña para entender el expertise en Social Media

Una crítica constructiva, destructiva y regenerativa de este sector es aquella que discute y analiza la existencia o no de los expertos en Social Media; yo creo que no existen… No existen porque es tan nuevo el término, que nadie puede saber tanto de ello como para considerarse experto.
En el año 2006 comencé una nueva etapa en Ya.com, entonces no se hablaba de Social Media ni de nada parecido, pero empezábamos a utilizar todas las herramientas disponibles para acercar la comunicación al usuario, para mejorar nuestras relaciones con bloggers… Tan poco tiempo y tanta celeridad, además de la suerte, es lo único que me ha llevado ahora a hablar de Social Media, palabra que como 2.0 empieza a cansar, porque detrás de todo esto no hay nada más que PERSONAS (aunque a veces lo olvidemos; Importan los contenidos, pero sobre todo importan las personas y Ponte siempre en el lugar de las personas, dos posts imprescindibles de Javier Godoy)
Creo que, hoy más que nunca, nuestra tarea es escuchar y aprender con humildad, aceptar lo mucho que nos queda por aprender y la gratitud hacia aquellos que son capaces de enseñarnos parte del camino que nunca recorrimos. Porque Social Media es: escuchar, compartir, participar y APRENDER. Quien no se baje del pedestal de creer que lo sabe todo nada podrá aprender de los demás, a los que, sin escuchar, desprecia porque supone o, pero aún, decide que nada pueden enseñarle.
Así que, cómo dice Marc Cortés, aprendamos compartiendo. El post de hoy, retomando lo que muchas veces pasa por mi cabeza, es más sentimental que otra cosa, por eso se fundamenta en una fábula que he leído en un libro de Jorge Bucay:
Me acuerdo de aquella antiquísima historia de la araña que quería guardar el conocimiento y la sabiduría de la humanidad en un frasco.
Cada cosa inteligente que leía o descubría la susurraba en el envase de vidrio y rápidamente lo tapaba para que ningún conocimiento se escapase.
Cuando la araña creyó que el frasco estaba lleno, decidió guardarlo en una cueva, que ella misma había construido, en lo alto de un árbol gigantesco. Preservar el saber para la eternidad, a salvo de cualquier amenaza o distorsión.
Así, se ató el frasco a la cintura y trató de trepar, como tantas veces lo había hecho, hasta la punta del árbol.
Pero esta vez era imposible. El tamaño del frasco impedía a la araña la escalada.
Una hormiga que pasaba por allí, y a la que la araña despreciaba un poco por considerarla un tanto ignorante, le dijo:
- Si quieres subir, será mejor que te ates el frasco sobre la espalda y no sobre el vientre.
La araña se dio cuenta de que aun después de haber cultivado la sabiduría durante casi toda su existencia, le faltaba lo más simple, el conocimiento que le podía portar la experiencia de lo vivido.
La araña, que era un poco necia pero no tanto, se dio cuenta de que, para obtener el saber de las cosas simples, debía empezar a escuchar lo que otros, que quizás habían leído menos pero habían vivido más, sabían, podían y quizá querían enseñarle.
En el final del cuento, la araña rompió el frasco diciendo que era mejor que la sabiduría quedara libre, al alcance de todos, especialmente de todos aquellos que estuvieran dispuestos a aprender.

Que les parece, a mi me encantó por la llegada que tiene al nivel de refrección en torno a que la experiencia de los Social Media nos debe llevar a escuchar y aprender con humildad...lo que le había faltado a la araña muy sabía pero egoísta en cuanto a compartir..bueno hoy aprendí algo nuevo

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